Internet y Chile: uniendo continentes bajo el mar


La nube, tal y como la conocemos, no sería la principal fuente de almacenamiento de los datos que corren por internet. Más de un millón de cables de fibra óptica conectan el planeta para unir nuestros conocimientos y necesidades infinitas de entretención en línea, y hoy, Google y otros, piensan en Chile para seguir extendiendo su biblioteca de datos submarina.

“La gente cree que los datos están en la nube, pero no. Están en los océanos”, aseguró Jayne Stowell, supervisor de la construcción del cableado submarino de Google.

El internet, o la internet para algunos, consiste en pequeños pedazos de códigos que se mueven a grandes velocidades por todo el mundo. Estos códigos, traducidos en información, viajan por cables delgadísimos que están en el suelo oceánico, atravesando, por ejemplo, desde Estados Unidos a China y desde Sídney a Londres; uniendo al mundo para satisfacer nuestra necesidad de estar en línea.

Sin embargo, el tema de cableado no es algo nuevo. En 1958, la reina Victoria de Reino Unido celebró la primera conexión real de cableado entre Inglaterra y Estados Unidos con un mensaje con el entonces Presidente James Buchanan, saludo que habría demorado 16 horas en transmitirse.

La tecnología ha avanzado y la comunicación ya no demora medio día en hacerse, pero, no obstante, los cables siguen siendo la forma más rápida, barata, segura y eficiente de enviar información. Hechos de fibra óptica, policarbonato, cobre, vaselina, acero, aluminio y otros, estos cables recorren el fondo submarino hace décadas.

Por eso, Google y otras compañías ven a Chile como un actor relevante en el futuro de las comunicaciones submarinas y buscarían construir nuevas rutas de comunicación con Asia y  base en nuestro país.

En la actualidad Chile ya está conectado con casi todas las zonas de América del Sur por cableado submarino (ocho rutas), sin embargo, esas conexiones buscarían llegar a Asia, proyecto que está en mente y, de llevarse a cabo, dejaría a Chile como principal ente conector de comunicaciones de la zona.

Pese a que Google no reveló la cifra oficial, un proyecto de unir a Chile con Estados Unidos podría costar más de US$ 350 millones. Cifra que aumentaría si se piensa unir Chile con países orientales como China o Japón.

Las rutas que se buscarían para unir Asia con Sudamérica serían tres, de las cuales se trendría que escoger una para hacer la conexión. Dichas rutas recorrerían desde Valparaíso o Punta Arenas, pasando por Isla de Pascua, Juan Fernández, Tahiti, Auckland o Sídney para finalmente llegar a Tokio o Shangai.

Asimismo, son pocas las empresas que entregarían este servicio, haciendo el proyecto cuesta arriba en el corto plazo. Empresas chinas, japonesas, brasileñas, francesas y holandesas buscarían quedarse con el ambicioso proyecto que buscaría dejar a Chile como hub digital de la región.

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